Hablar de cáncer también es hablar de números

En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, los datos ayudan a dimensionar lo que a veces cuesta decir en voz alta. De acuerdo con el INEGI, en 2023–2024 el cáncer se mantuvo como una de las tres principales causas de muerte en México, y para 2025 la tendencia sigue al alza. Spoiler nada agradable: las cifras no se han estabilizado.

El cáncer ya está entre las primeras causas de muerte

Según el INEGI, en México mueren cada año más de 90 mil personas por tumores malignos. Tan solo en 2023 se registraron alrededor de 92 mil defunciones por cáncer, lo que representa casi 13% del total de muertes en el país. En términos simples: 1 de cada 8 fallecimientos está relacionado con esta enfermedad.

Además, el cáncer ya compite directamente con enfermedades del corazón y diabetes como las principales causas de mortalidad, especialmente en zonas urbanas y en población adulta mayor.

¿A quién afecta más? La edad sí importa (y mucho)

Los datos son claros: más del 60% de las muertes por cáncer ocurren en personas de 60 años y más. Sin embargo, el INEGI advierte que casi 30% de las defunciones se registran en edades productivas (40 a 59 años), lo que tiene un impacto directo en familias, ingresos y sistemas de salud.

Es decir, no es una enfermedad exclusiva de la vejez, aunque el riesgo sí aumenta con la edad.

Hombres y mujeres: cifras que marcan diferencias

En 2023, el INEGI registró que alrededor del 52% de las muertes por cáncer correspondieron a hombres y 48% a mujeres. Aunque la diferencia parece menor, los tipos de cáncer y las tasas sí varían significativamente por sexo.

  • En hombres, el cáncer representa la segunda causa de muerte, con especial impacto a partir de los 60 años.
  • En mujeres, el cáncer es la segunda o tercera causa, dependiendo del grupo de edad, y tiene una fuerte presencia desde etapas más tempranas de la vida adulta.

Los tipos de cáncer más frecuentes (y más letales)

De acuerdo con el INEGI, los cánceres con mayor mortalidad en México son:

  • Cáncer de mama: primera causa de muerte por cáncer en mujeres.
  • Cáncer de próstata: principal causa oncológica en hombres.
  • Cáncer cervicouterino: aún con alta incidencia, especialmente en zonas con menor acceso a detección.
  • Cáncer de pulmón: uno de los más letales en ambos sexos.
  • Cáncer colorrectal: con crecimiento sostenido en los últimos años.

Dato clave: varios de estos cánceres tienen tasas de supervivencia altas si se detectan a tiempo. El problema no es solo la enfermedad, sino el diagnóstico tardío.

Prevención: el dato que sí da esperanza

Aquí viene el respiro con respaldo estadístico: hasta 40% de los casos de cáncer están asociados a factores prevenibles, como tabaquismo, consumo nocivo de alcohol, mala alimentación, obesidad y sedentarismo. El INEGI señala que el cáncer de pulmón está directamente relacionado con el tabaco, mientras que el colorrectal y de mama se asocian cada vez más con estilos de vida.

CDMX: detección, atención y reto urbano

En la Ciudad de México, el acceso a servicios especializados es mayor que en otras regiones del país, pero el principal reto sigue siendo llegar a tiempo. La capital concentra algunos de los hospitales públicos más importantes para la atención del cáncer, donde miles de personas reciben diagnóstico, tratamiento y seguimiento cada año.

Entre las principales instituciones se encuentran el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN), referencia nacional en oncología; el Hospital General de México, que atiende diversos tipos de cáncer; y el Centro Médico Nacional Siglo XXI, del IMSS, con unidades especializadas en oncología médica, quirúrgica y radioterapia.

También destacan el Centro Médico Nacional La Raza, el Hospital Juárez de México y hospitales de la red de la Secretaría de Salud capitalina, que brindan atención a personas sin seguridad social. Aun con esta infraestructura, especialistas insisten en que la detección temprana sigue siendo el mayor desafío, ya que muchos pacientes llegan cuando la enfermedad está en etapas avanzadas.

Más datos, menos miedo

Especialistas coinciden en que hablar de cáncer con datos reduce el estigma, fomenta la prevención y salva vidas. El silencio no protege; la información sí. Por eso, visibilizar cifras no es alarmismo: es una herramienta de salud pública.

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