¿De qué los quieres? Guía rápida de tamales por estado

En México, los tamales no son solo desayuno, cena o antojo, son historia, tradición y diversidad cultural envuelta en hoja. De acuerdo con información de la PROFECO, existen decenas de variedades de tamales a lo largo del país, con diferencias en masa, relleno, cocción y hasta en la hoja que los envuelve. Spoiler: no todos llevan salsa roja ni saben igual.

Un platillo con raíces milenarias

El tamal es uno de los platillos más antiguos de México, con más de 5 mil años de historia, presente desde la época prehispánica. Su base —masa de maíz— lo convierte en un alimento completo, adaptable y perfecto para cada región. Cada estado hizo suyo el tamal… y lo transformó.

Tamales del centro: los clásicos que todos conocen

En la Ciudad de México, Estado de México y Puebla, dominan los tamales “clásicos”:

  • Verdes, rojos y de mole,
  • rellenos de pollo, cerdo o queso,
  • envueltos en hoja de maíz.

Son los más comunes en puestos y tamaleras, pero no por eso menos importantes: son la base de la tamaliza nacional.

Del Golfo al sureste: tamales grandes y con carácter

En estados como Veracruz, Tabasco y Chiapas, el tamal se vuelve protagonista:

  • Zacahuil (Veracruz y Huasteca): puede medir hasta un metro, relleno de carne y cocido en horno de tierra.
  • Tamal de chipilín (Chiapas): masa verde con hierba local.
  • Tamales de bola o de camarón (Tabasco): más condimentados y envueltos en hoja de plátano.

Aquí el tamal no acompaña: es el plato fuerte.

Oaxaca y el sur: cuando el tamal se vuelve gourmet

En Oaxaca, hablar de tamales es hablar de identidad:

  • Tamal oaxaqueño: masa suave, mole negro y pollo, envuelto en hoja de plátano.
  • Tamal de chepil o de amarillo: variantes regionales muy apreciadas.

No por nada se dice que Oaxaca tiene tantos tamales como moles.

Occidente y Bajío: dulces, salados y sorpresa incluida

En Michoacán, Jalisco y Guanajuato encontramos joyas como:

  • Corundas (Michoacán): triangulares, sin relleno o con queso, ideales para acompañar
  • Uchepos (Michoacán): de elote tierno, dulces y suaves.
  • Tamales de ceniza o de acelga (Jalisco): menos conocidos, pero muy locales.

Aquí el tamal juega entre lo salado, lo dulce y lo ritual.

Norte del país: menos tamales, pero bien puestos

En estados del norte como Nuevo León, Coahuila y Sonora, hay menos variedad, pero destacan:

  • Tamales de carne seca,
  • de frijol o puerco,
  • pensados para climas extremos y largas jornadas.

Más compactos, más llenadores: tamales versión norteña.

Dulces que no piden permiso

En casi todo el país existen versiones dulces:

  • de fresa, piña, pasas o chocolate,
  • teñidos de rosa, amarillo o verde.

No son “el postre”, pero sí el cierre perfecto.

Un país, muchos tamales

Como señala la prensa gastronómica especializada como Forbes México, los tamales representan la diversidad cultural del país en versión comestible. No hay un “mejor tamal”, hay uno para cada región, gusto y antojo.

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