Ryan Wedding, ex olímpico relacionado con el Cártel de Sinaloa, se entrega a autoridades

La reciente visita a México de Kash Patel, director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), se transformó en una operación clave para el traslado a Estados Unidos de dos de los diez fugitivos más buscados por ese país, ambos con vínculos con delitos graves de narcotráfico y homicidio. Según lo informado por autoridades mexicanas y estadounidenses, uno de ellos es el ex atleta olímpico canadiense Ryan James Wedding, conocido como «Thor», quien se presentó en la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México para una “entrega voluntaria” tras presuntamente haberse ocultado durante una década en territorio nacional.​

Wedding es señalado como líder de una organización dedicada al tráfico de cocaína en coordinación con el Cártel de Sinaloa, con rutas que habrían partido de Colombia, cruzado por México y el sur de California para llegar a Canadá. Contra él pesa una orden de aprehensión emitida el 17 de septiembre de 2024 por cargos de conspiración para distribuir y poseer sustancias reguladas con fines de venta, conspiración para exportar cocaína, operar una empresa delictiva permanente, homicidio y tentativa de homicidio ligados a esa empresa, además de delitos de narcotráfico. El ex campeón olímpico de snowboard también estaba en el listado de los diez más buscados del FBI, mientras que el programa de recompensas del Departamento de Estado ofrecía hasta 10 mil dólares por información que llevara a su captura.​

En diciembre pasado, autoridades mexicanas informaron que, como parte de la cooperación internacional, personal de la Fiscalía General de la República (FGR), Marina, Defensa, Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) realizaron operativos en la capital del país relacionados con Wedding. En esos cateos aseguraron 62 motocicletas de alta gama, dos vehículos, obras de arte, dos medallas olímpicas, cartuchos, un cargador y diversa documentación vinculada al ex deportista, lo que apuntaba a una red de operaciones financieras y logísticas de alto perfil. La base jurídica para su traslado a territorio estadounidense fue precisamente la figura de la “entrega voluntaria” en la embajada, lo que evitó un proceso de extradición más largo.​

El segundo fugitivo trasladado es Alejandro Rosales Castillo, detenido el 17 de enero en Pachuca, Hidalgo, con base en una orden de aprehensión con fines de extradición y una ficha roja de Interpol. Rosales Castillo es requerido por autoridades de Carolina del Norte por los delitos de asesinato en primer grado, robo con arma, hurto de vehículo y secuestro en primer grado, relacionados con el homicidio de una excompañera de trabajo en Charlotte cuyo cuerpo fue hallado el 17 de agosto de 2016 en un área boscosa del condado de Cabarrus, con lesiones por disparo de arma de fuego. Al igual que Wedding, formaba parte de la lista de los diez fugitivos más buscados del FBI.​

Las autoridades mexicanas informaron que, derivado de trabajos de inteligencia y del intercambio de información con el FBI, elementos de la SSPC y de la FGR ejecutaron la orden de arresto contra Rosales Castillo y posteriormente se concretó su entrega en territorio nacional al director del FBI para su inmediato traslado a Estados Unidos. Días antes, el titular de la SSPC, Omar García Harfuch, había detallado que la captura se llevó a cabo siguiendo los protocolos de cooperación internacional y bajo el marco jurídico de la extradición. La doble entrega coincide con una etapa de coordinación más estrecha entre los gobiernos de México y Estados Unidos en materia de seguridad y persecución de objetivos prioritarios vinculados al crimen organizado y delitos de alto impacto a nivel transnacional.​

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