El analfabetismo no es una palabra del pasado ni un adjetivo ofensivo: es una condición social que afecta a millones de personas. Se refiere a quienes no saben leer ni escribir, lo que limita su acceso a empleo, salud, trámites y participación social. En pleno siglo XXI, México aún arrastra este rezago.
Datos del INEGI, alrededor del 5% de la población adulta del país es analfabeta. Puede sonar “poco”, pero en números reales son millones de personas fuera del sistema educativo básico.
Más de 4 millones: una cifra que pesa
En México, más de 4 millones de personas no saben leer ni escribir, de acuerdo con cifras retomadas por medios nacionales. Para ponerlo en perspectiva: esa población es mayor que la de Tlaxcala, Nayarit o Baja California Sur completos. No es un “grupo pequeño”, es un estado entero viviendo con desventaja educativa.
Además, 7 de cada 10 personas analfabetas tienen más de 60 años, lo que refleja décadas de exclusión escolar, especialmente en zonas rurales y marginadas.
El mapa del rezago: dónde duele más
El analfabetismo no se distribuye de forma pareja. Estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Veracruz concentran los mayores porcentajes. En el caso de Veracruz, cifras del INEGI lo colocan en primer lugar nacional en analfabetismo, con municipios donde más del 10% de la población adulta no sabe leer ni escribir.
En comunidades rurales, el porcentaje puede duplicar el promedio nacional, lo que profundiza la desigualdad regional.
Mujeres y personas mayores: las más afectadas
Los datos muestran una brecha clara: las mujeres representan cerca del 60% de la población analfabeta. Muchas crecieron en contextos donde ir a la escuela no era prioridad o simplemente no existía. A esto se suma que el analfabetismo aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años.
En otras palabras: el rezago educativo también tiene rostro, edad y género.
Analfabetismo digital: el nuevo gigante del rezago
Aquí viene el dato que incomoda: alrededor del 60% de la población en México presenta algún nivel de analfabetismo digital. Esto significa dificultades para usar correo electrónico, hacer trámites en línea, identificar noticias falsas o manejar plataformas básicas.
Aunque muchas personas saben leer y escribir, no pueden desenvolverse en un mundo cada vez más digitalizado, lo que las deja fuera de servicios, apoyos y oportunidades laborales.
Leer ya no basta: el mundo exige más habilidades
Hoy, saber leer y escribir es solo el primer escalón. El acceso a derechos, empleo y educación pasa por lo digital. Trámites gubernamentales, citas médicas, educación en línea y banca digital requieren habilidades tecnológicas mínimas.
Dato clave: más del 70% de los trámites públicos ya tiene algún componente digital, lo que amplía la brecha para quienes no dominan estas herramientas.
La meta 2026: ambiciosa, pero cuesta arriba
México se ha planteado erradicar el analfabetismo para 2026, una meta que implica alfabetizar a más de 4 millones de personas en pocos años. Para lograrlo, se necesitaría incorporar a más de un millón de personas por año a programas efectivos de alfabetización.
No es imposible, pero requiere constancia, enfoque territorial y educación para personas adultas, no solo anuncios optimistas.
Más que números: consecuencias reales
El analfabetismo impacta directamente el ingreso, la salud y la autonomía. Datos internacionales muestran que una persona analfabeta puede ganar hasta 30% menos ingresos a lo largo de su vida y tiene mayores dificultades para acceder a servicios de salud.


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