México logra mantener envío de petróleo a Cuba y se ofrece como mediador ante EE.UU.

El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, permitirá que México mantenga el envío de petróleo a Cuba, en una señal que abre espacio a una negociación con La Habana sin escalar, por ahora, el choque energético en la región. La declaración fue atribuida al secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, quien fue citado por la cadena CBS, en un contexto marcado por presiones públicas de Trump contra el gobierno cubano y el reacomodo geopolítico tras la captura de Nicolás Maduro.​

El anuncio se conoce el mismo día en que Trump sostuvo una llamada telefónica con la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque ni la Casa Blanca ni el gobierno mexicano han confirmado si el tema del suministro de crudo a la isla estuvo sobre la mesa. México, que ya abastecía a Cuba antes del golpe contra Maduro, se volvió un proveedor clave tras la interceptación de embarcaciones que transportaban petróleo hacia la isla, lo que reforzó el papel de Pemex y de los esquemas de exportación ligados a Gasolinas Bienestar.​

Según el reporte más reciente que Pemex envió a la Comisión de Bolsa de Valores de Estados Unidos (SEC), entre enero y septiembre de 2025 México exportó a Cuba 17 mil 200 barriles diarios de petróleo crudo y 2 mil barriles diarios de productos derivados. La petrolera señaló que esos envíos habrían representado un monto total de 7 mil 900 millones de pesos, equivalentes a 400 millones de dólares, cifras que han sido usadas por el gobierno mexicano para defender el apoyo como “ayuda humanitaria” en medio de la crisis energética cubana.​

Sin embargo, la ruta del combustible no ha sido lineal: el 18 de diciembre, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) reportó una caída drástica de los envíos subsidiados en los meses recientes, y apuntó que entre septiembre y octubre Pemex realizó apenas tres envíos por un valor cercano a 70 millones de dólares. El contraste es fuerte frente a los meses previos, cuando —según el mismo reporte— se contabilizaron 39 embarques valuados en más de 850 millones de dólares entre mayo y junio, lo que avivó el debate sobre costos, transparencia y prioridades en política exterior.​

En paralelo, Trump endureció el discurso hacia Cuba y lanzó una advertencia pública: aseguró que la isla ya no recibirá “más petróleo ni dinero” de Venezuela y la urgió a llegar a un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”, sin aclarar qué condiciones busca ni quién encabezaría las negociaciones. Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz‑Canel respondió que “nadie nos dicta qué hacer” y que Cuba no recibe compensaciones por servicios de seguridad, mientras el canciller Bruno Rodríguez rechazó lo que calificó como chantaje o coerción militar.​

Tras su llamada con Trump, Sheinbaum dijo que México estaría dispuesto a servir como mediador entre Estados Unidos y Cuba, aunque precisó que el tema no se abordó en esa conversación y que, para que exista interlocución, deben aceptarlo ambas partes. Con Washington permitiendo por ahora el flujo de petróleo mexicano y con Cuba respondiendo con tono de resistencia, la pregunta que queda en el aire es si se trata de una tregua energética temporal o del primer movimiento hacia una negociación mayor que reconfigure el tablero político del Caribe.

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