La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, presentó la nueva estrategia “Ciudad Circular: Basura Cero”, con el objetivo de reducir a la mitad los residuos sólidos que genera la capital para el año 2030 y consolidar el modelo de “basura cero” en el manejo de desechos urbanos. Esta ambiciosa política apuesta por el aprovechamiento, reciclaje y reingeniería en la gestión de residuos, buscando que el 50% de la basura que hoy termina en rellenos sanitarios pueda reintegrarse como materiales reciclados, compostaje o insumos para nuevas cadenas productivas.
Entre los principales componentes del programa están la separación obligatoria de residuos en hogares y comercios de tres tipos de basura (orgánica, inorgánica no reciclable e inorgánica reciclable), la ampliación de rutas de recolección diferenciada y la implementación de nuevos centros de acopio y economía circular. El gobierno capitalino prevé sanciones para quien no cumpla con la separación, incentivos para el reciclaje y campañas educativas para fomentar el consumo responsable y el reaprovechamiento de materiales. Además, anunció la “nueva modalidad de recolección”, que permitirá integrar tecnologías para monitorear, clasificar y procesar residuos en tiempo real.
El objetivo es que para 2030 la CDMX deje de enviar más de 7,400 toneladas de basura diaria a rellenos sanitarios y logre valorizar la mitad de sus residuos sólidos urbanos. La administración de Brugada también impulsará alianzas con la iniciativa privada para el desarrollo y transformación de plástico, cartón, metales y orgánicos, así como la generación de empleos verdes y proyectos de educación ambiental en todas las alcaldías.
Expertos y organizaciones ambientales han destacado la estrategia como alineada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la transición ecológica, alertando que el éxito dependerá de la capacidad de fiscalización, participación ciudadana, y apoyo gubernamental para evitar la saturación de vertederos y el daño a ecosistemas.
Ciudad Circular busca además generar valor social y económico mediante la economía circular, apoyando negocios locales y fomentando el consumo consciente, la reducción de desperdicio y el diseño responsable de productos. Esta propuesta pone a la Ciudad de México en la ruta de las grandes capitales globales que avanzan hacia la gestión sustentable de residuos.
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